Historia

Antigua plaza plaza de toros madera de Fermoselle, actual mente se monta la ultima quincena de agosto


La villa de Fermoselle data hacia atrás en el tiempo más de dos milenios a la época romana y prerromana. Las características topográficas de esta villa denotan estar poblada desde los tiempos más remotos, como prueba el ara druídica de tiempos celtas que nos muestra Cesáreo Fernández Duro en su obra "Historia de Zamora y Sus Provincias" o como evidencian las hachas de piedra encontradas, lo que hace suponerla ciudad prerromana (Ángel Cruz y Martín, El Romano Zamorano, Fernández Duro).
Hay diversos datos, muy antiguos, que se conocen sobre la población de la villa de Fermoselle y que van dejando las huellas de su longeva antigüedad. Entre ellos, algunos son documentos y otros, son datos históricos visibles que se muestran a través de la materialización de emblemáticas edificaciones históricas las cuales evidencian la gran capacidad de esta villa de absorber la historia y convertirla en parte de ella. Entre estas indelebles huellas históricas que marcan el largo pasar del tiempo están fuentes romanas, ermitas con perfiles arquitectónicos los cuales incluyen estelas romanas sepulcrales empleadas como materiales de construcción en los muros de la ermita del Cristo del Pino llegando afirmar renombrados historiadores (Ceán Bermúdez) como pruebas claras de haber sido esta población la "Ocellum Durii", "Ocella" u "Ocila".
Consta que en diciembre de 1205, estando Alfonso IX en tierras salmantinas, concedió a la diócesis de Zamora y a su obispo Martín y sucesores “todo lo que al rey pertenecía en la villa de Sayago llamada Fermoselle, territorio de Zamora, con su castillo y pertenencias, excepto los doce postores sujetos al fuero del concejo de Zamora”, y que supuso la implantación de un nuevo señorío diocesano sobre esta villa, hasta entonces sometida solo a la potestad del monarca.8
Poderosas razones debió reconocer el monarca para mantener esta diversidad legal en la villa, con un régimen común del concejo de la villa y un estatuto particular para los doce postores concertados con el concejo de Zamora que enseguida dieron lugar a posiciones antagónicas que quebraron la unidad ciudadana e hicieron sumamente difícil al prelado el gobierno común e incluso le impidió toda decisión legisladora.
En 1557, a mediados del siglo XVI, existieron minas de hierro en las cercanías de la localidad.

Foto antigua del arco de Fermoselle

Carta foral de Fermoselle

El 16 de febrero de 1221, estando Alfonso IX en Fariza acompañado de sus hijas Sancha y Dulce, dio al concejo de Fermoselle una carta foral con que habría de regirse todo el vecindario, excepto los doce postores de esta localidad que continuarían rigiéndose bajo el fuero del concejo de la ciudad de Zamora.
Mediante esta carta se pretendería de forma clara el favorecer a esta villa de carácter fronterizo y, de paso, agradecerle los servicios que esta comunidad le había prestado. Su contenido consiste en un sucinto texto de cuatro brevísimas reglas, siendo la segunda de las mismas la que convalidó, dentro del concejo, la situación que desde 1205 disfrutaban el grupo de 12 vecinos, a los que llamaban “postores”, que continuaban ligados directamente al concejo de Zamora en los impuesto de “colecta” y en los servicios generales de fonsado y de hueste, excluyéndose cualquiera otra carga o prestación.
Cada uno de estos vecinos o postores del concejo gravaba el censo anual de un maravedí, por el concepto de “pedido”, que contaba desde Pascua a Pascual, y todos ellos habían de salir en servicio de huestes con el rey cuando éste o sus sucesores dirigiesen el ejército contra Portugal, sin estar sin embargo obligados a participar en expediciones contra otros lugares, en las cuales era precisamente el grupo de los doce postores quien realizaba el servicio de fonsado, que prestaba con el concejo de Zamora.
La tercera regla, ya en materia penal, se remitía a lo que en estos asuntos establecía el Fuero de Zamora, tanto en lo referente a tablas punitivas, como a la sustancia y forma de estos procesos.
Con posterioridad, esta reglamentación sería confirmada dos veces, la primera por Fernando III el 23 de abril de 1234 y la segunda por Alfonso X el 12 de agosto de 1255, manteniéndose sin interrupción hasta que por documento fechado el último domingo de mayo de 1256 en Zamora, el concejo de la ciudad, en razón de haber sido informado de que Alfonso IX había otorgado al obispo Suero de Zamora todos los derechos a él pertenecientes en Fermoselle, y queriendo coadyuvar al citado monarca, cedía perpetuamente al propio obispo y a sus sucesores el derecho que venía ejerciendo sobre los doce postores de Fermoselle adscritos al común vecinal de la ciudad, con cuales quiera otros que pudiera pertenecerle en la villa, salvo el percibo de la tercia concejil, llamada “de la fábrica”, y el de yantar que el concejo de la villa daba a los junteros cuando acudían a la asamblea de la ciudad.
Curiosamente, el obispo Suero y otros obispos suscriben dos documentos en interés de la diócesis de Zamora, el primero es laudo fechado en Sevilla el 13 de enero de 1260 para certificar la existencia de la antes citada carta, no abolida ni viciada, de 17 de diciembre de 1205 del rey Alfonso IX. Con idénticas miras se fechó el 21 de diciembre de 1260, desde Sevilla, nuevo documento por el que lo obispos certificaban la autenticidad del documento de 28 de mayo de 1256 por el que el concejo de Zamora cedió al obispo Suero todos sus derechos sobre Fermoselle. Ambos documentos sugieren la sospecha de graves motivos relacionados con el señorío de Fermoselle, que no tardaron en quedar al descubierto, como se puso de manifiesto mediante instrumento expedido por el monarca, Alfonso X, en Sevilla el 7 de marzo de 1261, en el que se expone que el obispo zamorano se había querellado ante el rey contra el concejo de Zamora, alegando que este se habían presentado en la villa de Fermoselle

“que dezía que fueron a la villa de Fremoselle con senna tendida et con conçeio pregonado, tan bien de villa como de aldeas que el obispo tenía de iur et de poder, et ge la entraron por la fuerça et lo desapoderaron della et quel echaron ende sos omnes, clérigos et legos, que hy tenía, et que metieron hy juyzes de so mano et que dessondraron a los juyzes que hy pusiera el obispo que non judgassen; et quel derribaron sos casas de morada que hy feziera et que ge las quemaron et quel despendieron et destruyron so pan et so vino et otras cosas muchas que el obispo hy tenía et quel cortaron arvores que avía en esta villa sobredicha de Fremoselle.”


El monarca, a la vista de lo hechos emplazó a que ambas partes compareciesen ante él, situación que fue aprovechada por los procuradores del cabildo para pedir que les fuera entregada la villa, de la que habían sido desposeídos y se mandase al concejo que corrigiera y enmendara según derecho “todos los otros tributos et todos los otros dannos que recebiera en la sobre dicha villa por el conçeio de Çamora”.

Escuchadas las partes, el rey emitió falló favorable a las pretensiones diocesanas, admitiendo como suficientemente probados los hechos acaecidos según la versión del cabildo, ordenando en consecuencia que la villa de Fermoselle le fuera entregada al obispo de Zamora o a quien él designase, tal como la tenían antes de entrar el concejo en ella, comisionando al efecto a Pedro Guillermo de Salamanca, alcalde del rey, y en su defecto a Esteban de Gárate y a Pedro Bermúdez, juez de Zamora. Se mandaba igualmente que el concejo indemnizara al obispo por el valor de los inmuebles derribados o menoscabados, por el triple de su valor fueran pagados los daños causados en el pan, vino, cubas o cualquier otro bien y, por último, que los árboles talados o destruidos debían pagarse “por cada un arvor segunt que manda el fuero de Çamora”. Para ello se estableció que dicho precio debía de ser satisfecho en el plazo de cuarenta días desde la fecha de la tasación, duplicándose el valor si el desembolso no se hiciera en dicho plazo.
Finalmente, mediante documento fechado en Zamora el 18 de abril del mismo año 1261, se informa del requerimiento final de pago que en ejecución del mandato real realizaron los antes comisionados que consignaron que los daños ocasionados en los inmuebles ascendían a 400 maravedíes y el comentario de que se “salva la piedra e la madeyra que hy stá, que se fica para lo bispo”, 12 maravedíes por las pérdidas en grano, vino y otras cosas menudas y, finalmente, se contabilizaron 65 árboles cortados y destruidos.

Santa Colomba, cuando subieron el corazon de jesus  la tarde del 21 de agosto de 1966 costeada por todos los fermosellanos amantes del corazon da jesus

Calzada de Zamora

La "calzada de Zamora o de Fermoselle", según el punto que se elija de partida, es una vía de comunicación que une a ambas poblaciones al menos desde la época romana, existiendo en la actualidad dos hipótesis sobre lo que sería su trazado original por las tierras de la comarca de Sayago.10
Partiendo de Zamora, su inicio comenzaba tras atravesar el caudaloso Duero por el primitivo puente del que aún se conservan unos pocos restos visibles y que se localiza aguas abajo del románico medieval, para seguir por el barrio de San Frontis a través del prado de Rabiche y los Pozos de la Nieve, que todavía se mantienen enteros aunque sin uso. Su trazado sigue por Los Llanos, la dehesa de Valcamín, el puente de Judiez hasta llegar a Pereruela, para continuar posteriormente existir, según los historiadores, dos posibles opciones:10
La primera, situada más al norte, seguiría la denominada Calzada de Miranda, La Calzada o Camino de la Calzada, que pasaba por Arcillo, Fresnadillo, Villamor de la Ladre, Muga de Sayago, Formariz y Cibanal y finalmente Fermoselle. Un ramal atravesaba el Tormes por barca, para dirigirse hacia la población salmantina de Barruecopardo. De este trayecto referido merece especial referencia el puente de Las Urrietas y el de La Albañeza, el primero situado en la rivera de Sobradillo, entre Pereruela y Arcillo, próximo a la fuente del mismo nombre. El segundo, el de La Albañeza, se encuentra en la rivera de Fadoncino, en la dehesa de su mismo nombre y término municipal.
La segunda, situada más al sur, coincidente mayoritariamente con la actual CL-527, aunque su traza es atribuida por algunos entendido a la época tardía medieval. Desde Pereruela continuaba por puente Quebrada, Bárate, puente de Sogo, Fadón, Bermillo, Pasariegos, Cibanal para concluir en Puerta de Zamora en la calle de Arriba, hoy Requejo, de Fermoselle. De esta opción, merecen citarse el puente de Sogo, los restos de calzada romana en las proximidades de Cibanal y algunos vestigios en Fermoselle.
Esta doble opción fue, junto con la travesía del Duero en barca, serían la principal vía de comunicación de Fermoselle, aunque también hay opiniones solventes que informan de un camino que venía por la otra orilla del Duero, hoy perteneciente a Portugal.